Vida

No te rindas

¿Alguna vez quisiste compartir tu fe con alguien y fuiste rechazado de mala manera?

No todos están dispuestos a involucrarse en una conversación que implique temas sobre Dios o el cristianismo. Esto hace que se pongan a la defensiva y traten de alejarse lo más pronto posible de quien intente hablarles de Jesús. Aunque esta situación puede ser desalentadora, debemos tener en cuenta ciertos puntos:

Todo tiene su tiempo:

“Además, queridos hermanos, no olviden que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.” 2 Pedro 3:8 (DHH)

Nuestro deber es compartir el mensaje de salvación a todas las personas; sin embargo, esto no nos otorga el poder de saber en qué tiempo será aceptado. Podemos hablarle de Jesús a alguien y ser rechazados, pero, un día, dos meses, o tres años más tarde, puede que esta persona recién acepte ser salvo. Esto no quiere decir que nuestro trabajo sea en vano, sino que, al igual que una semilla, debemos sembrar el mensaje y dejar que Dios trabaje de acuerdo a su tiempo.

Tal vez tuvo una mala experiencia en el pasado:

“…no hagamos que, por culpa nuestra, un seguidor de Cristo peque o pierda su confianza en Dios.” Romanos 14:13 (TLA)

El mal proceder de algunas personas que dicen ser seguidores de Cristo hace que otros no quieran escuchar el mensaje de salvación. Debemos entender que, en estos casos, las personas se verán más impactadas por nuestro comportamiento que por nuestras palabras. Es aquí donde tenemos que ser luz en medio de la oscuridad y practicar lo que predicamos.

Los apóstoles también sufrieron rechazo:

“Si otros los maldicen por causa de Cristo, ustedes son afortunados porque el glorioso Espíritu de Dios está sobre ustedes.” 1 Pedro 4:14 (PDT)

En la Biblia podemos encontrar que los apóstoles y primeros cristianos sufrieron rechazo, persecución, encarcelamiento y hasta muerte por profesar su fe. En la actualidad, hay muchos países en donde está prohibido hablar de Jesús, y si alguien lo hace, recibe un severo castigo de parte del Gobierno. A comparación de estos casos, nuestro desaliento porque alguien no quiso escuchar de Dios no es nada. Si hay personas que pueden defender su amor por Jesús, sin temor a las consecuencias, entonces nosotros también podemos continuar compartiendo nuestra fe con otros.

Si alguien te rechaza, no te rindas y sigue haciéndolo con otras personas.

“Pero ustedes, esfuércense y no desmayen, porque hay recompensa por sus obras.” 2 Crónicas 15:7 (NBLH)

Fuente
YesHeIs
Etiquetas

Related Articles

Check Also

Close