Vida

Pastillas para el alma

Breves reflexiones del diario vivir

He escuchado muchas excusas que las personas decoran con frases bonitas a la hora de materializar su servicio a la iglesia. Pero nada he escuchado tantas veces como la frase “cuando tenga tiempo me dedicaré de lleno a Dios”. Esta frase podrías parafrasearla y cambiarla a tu gusto aumentándole otras palabras como “cuando termine mis estudios entonces…” “cuando tenga dinero entonces yo…” “cuando consiga esta batería yo…” “Dentro de unos años cuando sea mayor yo…” “cuando mis hijos crezcan yo…” “cuando me case yo…” y así podríamos crear infinitas frases que sirven como escape para un real compromiso con la obra. Algunas pueden sonar a excusas muy sinceras, otras se sienten como simples formas de no comprometernos, pero al fin y al cabo terminan siendo solamente eso, una excusa. Uno de esos talentosos jóvenes alguna se sentó a conversar conmigo explicándome sus razones por las cuales dejaría el ministerio musical. Me dijo algo que nunca voy a olvidar y que me sirve de ilustración para algunas predicas de este tipo (claro que manteniendo nombres en anonimato) “Pastor, quiero dedicarme de lleno a mis estudios y ya no podré colaborar con la música. Pero prometo que ni bien termine de estudiar regreso con todas las fuerzas”…han pasado cerca de 13 años de aquella reunión y sigo esperando su regreso. Esto me lleva a pensar en tres puntos que quiero compartir:

1. EL SERVICIO NO ES PREVILEGIO DE ALGUNOS. A veces pensamos que solo los pastores y líderes son los que deben de servir. Pensamos que solo ellos tienen los dones y el resto son solo espectadores pasivos pero no hay mentira más grande que el enemigo haya sabido introducir en la iglesia que esta. Déjenme decirles una verdad que no es nueva “todos debemos estar involucrados en el servicio a la iglesia” y puntualizo “deben” porque el servicio no es opcional es un deber y un derecho privilegiado el poder hacerlo. Este no es trabajo de algunos, es deber de todos aquellos que hemos sido revestidos del perdón y la gracia Divina.

2. JESÚS NO ACEPTA TUS EXCUSAS. ¿Te imaginas excusar tu servicio pero no a un pastor o líder sino a Jesús mismo? Estar sentado frente a Cristo mismo para conversar de las razones de tu abandono de la fe ¿con que cara podríamos inventar algo? ¿Tendríamos la frialdad de decirle a Jesús que no tenemos tiempo? Piensa en esto por un momento, te invito a que te imagines a Jesús frente a ti. Mira su rostro, su mirada que te dice que Él sabe y conoce todo, su sonrisa cómplice como sabiendo de antemano lo que vienes a conversar. El diciéndote “Hijo, de que quieres conversar”…ahora, comparte tu excusa. Sabemos que no hay forma, sabemos que no importa lo que digas y lo que estés viviendo, no va a funcionar, no con El, no con Jesús. Las excusas no funcionan con El. Talves con tu pastor, tu líder, con el hermanito de los domingos en la congregación, pero con el que todo lo sabe eso no funciona.

3. DIOS NO RUEGA A NADIE Seguro conoces las muchas historias bíblicas en donde alguien se acerca a Jesús con el deseo de seguirle, de caminar con El y sin embargo siempre Jesús daba una exigencia a los corazones más entusiastas “toma tu cruz” “da todo lo que tienes a los pobres” “deja que los muertos entierren a sus muertos” y un largo etc. Jesús no se iba con rodeos, no vayas pensando por la vida que Jesús insistirá en su deseo de que sirvas en la obra, seguramente en algunos casos sí (por algún plan divino que no entendemos), pero para Jesús el show continua, y los que van con El son aquellos que han entendido la demanda, entienden que hay mucho que sacrificar, que no será fácil, que darán la espalda a muchas cosas pero así tiene que ser. ¿Te imaginas a Jesús rogando que le siguas? ¿Diciéndote que porfavor uses tus dones en la obra? No, el llamado es uno solo, la invitación pocas veces se repite, o lo aceptas o no. El seguirá su camino esparciendo la semilla y esperando que caiga en buena tierra, y es aquella buena tierra la que estará dispuesta a hacer la labor que tú menospreciaste.

Mi consejo final es este, el tiempo de servir es hoy, es el mismo momento del llamado. Puedes tener miles de excusas y seguramente todas entendibles, pero en este camino que has decidido seguir, el camino de la vida, de la verdad, no funcionan las excusas. Atiende el llamado hoy, acepta la invitación humildemente y de corazón sincero. Recuerda que también la fe es por las obras. No seamos simples espectadores sentados en el estadio del Reino de los cielos, todos tenemos una tarea que cumplir y debemos aceptar nuestra misión de llevarla a cabo. No menosprecies la invitación de tu pastor o líder cuando te invita a servir, no temas. A veces Dios usa a nuestros líderes para entender su llamado. No dejes pasar esta invitación a servir en su obra…toma tu cruz hoy y síguelo.

Pastor
Luis Morillas

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